Ingrata
Dinamita explosiva contaminada en mi corazón, el enojo que no era reciproco ni existente para aquel ser que llame alguna vez vida mía.
Ingrata, es quien habías sido tu, habrías de incendiar la fogata cálida, hacerla estallar en una llamarada violeta azul doliente.
Mi gracia compartida, mis besos, con estos labios finos te había dado los mas lindos besos, las mas tiernas caricias...
Tal vez fui un peón en tu juego, me pedirías perdón para salirte con la tuya, vil mente la tuya, ya no podía ver atrás, estaba opaca la ruta de regreso, me quede en la oscuridad.
Al verte con aquel varón, con aquellas manos blancas tomando a mi morena amada, mi corazón se estremecía de la rabia.
Mis celos intensos, en hermandad de mi extasiante locura por tu amor, por una sonrisa inocente de esos labios tuyos regordetes.
Nuestro romance, o bien tu juego lujurioso, me había enamorado sin darme cuenta, maldita mujer.
Tus ojitos negros, y tu mirada de cazadora, tu fría, dura, dolorosa mirada.
Habrías de callar nuestra experiencia, ¿Sentías acaso vergüenza de mi?
Me dolía demasiado, un dolor agrio y punzante, sin embargo, a pesar de los meses pasados a mi lado me detestabas, y que estemos a principios de Octubre solo hacia que recordara aun mas tu lindo cuerpo, seguía desgarrándome el alma, las penas que oculto diariamente a tu recuerdo.


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